domingo, 15 de mayo de 2016

Te quiero como un amigo (con voz de Rocío Brauer)


Ese terrible te quiero como un amigo. Sin duda es el pretexto más utilizado por la mujer. Por lo menos de esta parte del mundo, cada vez que un representante del sexo masculino intenta ganar los favores de su corazón y ve que inevitablemente la respuesta a su petición será negativa.

Y como esta frase se usa indiscriminadamente, creo que es momento de sospechar y buscar una posible explicación sobre su uso y tal vez abuso en este siempre intrincado mundo de las lindes sentimentales.

La primera explicación evidente, es que esta frase es una respuesta inmediata ante un sentimiento de culpa. El cliché cumple aquí la importante función de sacar de apuros a quien da la terrible respuesta que romperá el corazón, de ese iluso varón que tenía una gran expectativa.

Ese discurso trillado encuentra una segunda explicación en el hecho de que nuestra sociedad, ha impuesto moldes, roles y hasta frases pre concebidas, que se sueltan inconscientemente en situaciones determinadas. En este contexto la mujer se ve obligada a otorgar una explicación, una justificación a su negativa con tal de no quedar como una, cruel y sin corazón con que tantos valses, poemas, y boleros se han inmortalizado hasta hoy.

Por eso, es que hay algo importante que decir; ese patrón y la mujer se ven horrorizados al dar un no a secas y entonces se ve en la imperiosa necesidad porque así lo marca la sociedad, de buscar un premio de consuelo, y así evitar que se le tilde con los adjetivos conocidos.

También se le puede añadir a esa explicación el hecho de que en estos tiempos del consumismo, del 2x1, del valor agregado, del 50% más o menos y de ofertas telefónicas, se ofrezca la “amistad” como jabón que viene con la pasta de dientes por el mismo precio. Al final esta postura revela, simplemente la concepción que en estos tiempos se tiene hacia la amistad, convirtiéndolo en una categoría opcional, en caso de emergencias.

Indirectamente se le dice a la persona ya que no puedes tener mi amor, al menos confórmate con mi amistad. Claro, lo que no se dice es por lo general imposible. Porque la amistad autentica ya se ha ejercido con otras personas, con las que hemos compartido experiencias diversas, a las que el tiempo ha consolidado como nuestros amigos.

Por lo tanto, decirle a ese hombre te quiero como un amigo, es una farsa incluso más grande que la TORRE DE BABEL, porque las circunstancias evidentes hacen imposible el sano ejercicio de la amistad. En todo caso, la solución de nuestras conspicuas damas ante un dilema de tal magnitud debería ser simplemente: la sinceridad.

En vez de mellar y dar rodeos con el concepto de esta amistad, deberían armarse de valor y decir: te digo que NO, sencillamente porque no me gustas, porque no tenemos nada en común, porque tu eres feo y yo no, porque no estas a mi nivel, etc. Varias frases como esas hay muchas.

De esta forma creo que nos evitaríamos más confusiones, y de paso dejamos de menoscabar el valor de la amistad que de por sí ya carga sus propios problemas.

Esta es una reflexión sobre una realidad cotidiana en el complejo mundo sentimental del hombre.


Autor: Desconocido


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